
<Audio>
PastorMiguelRosell
1 Juan 4:1
Nos preguntamos, ¿por qué tantos ministros han abrazado el G12 y sus encuentros, sin previamente analizar si realmente es de Dios o no el asunto? Quizás parte de la respuesta a esa pregunta radique en el hecho de que, sin lugar a dudas, existe un poder espiritual detrás de ese falso modelo que ejerce un poderoso efecto en las personas que se abren y se brindan a él, experimentando fascinación, euforia, aturdimiento, estupor y encantamiento. Ese falso espíritu se llama “el espíritu de la visión”.
Los pastores interesados en el G12, son convencidos para que viajen a Colombia o a otros lugares, donde se les impartirá el “espíritu de la visión”. Absurdamente, piensan que es el bendito Espíritu Santo, pero, a pesar de que en ningún lugar de la Biblia encontramos la expresión - el “espíritu de la visión” - refiriéndose al Espíritu de Dios, los defensores de esa inconsistencia, tampoco pueden teológicamente sostener esa premisa, ya que la visión del G12 es categóricamente falsa, proveniente de una revelación igual de falsa e inexistente de parte del Altísimo, por lo tanto ese “espíritu de la visión” jamás será proveniente de Dios. La cuestión es simple; si no es de Dios, es que es del diablo.
Enfatizamos el hecho de que esa revelación es falsa, entre otros claros motivos, porque Dios ya ha dado toda la revelación, y se llama la Biblia, y todo añadido al Evangelio es por tanto, anatema (Galatas 1: 8, 9)
Afán de lo sobrenatural y sensacional
Otra de las razones por las cuales muchos se enfrascan en los “Encuentros”, así como en la “visión” de Cash Luna o de César Castellanos, es debido al afán que tienen de ver y experimentar cosas extraordinarias y sobrenaturales. No les satisface ya la sola Palabra de Dios, y necesitan otros estímulos adicionales. Además, debido a su necia credulidad, no se paran a pensar que no todo lo sobrenatural es de Dios, y que en estos tiempos últimos, al diablo se le ha dado permiso para hacer cosas que muchos ni soñarían (ver Mateo 24: 24; Marcos. 13: 22; 2 Tesalonicenses. 2: 9).
Al hilo de esto, Castellanos se nos presenta como un maestro narrador de experiencias sobrenaturales. El es un innovador en la exposición por escrito de supuestas experiencias personales espirituales – reales o no – que encandilan al más pintado, cuando uno se presta a ello. En su libro “Sueña y ganarás el Mundo”, que dicho sea de paso, con ese simple título dan ganas de no abrirlo jamás, el visionario autor escribe lo siguiente:
“...abrí los ojos y sólo capté una profunda oscuridad a mi alrededor; imaginé que se trataba de una falla en el fluido eléctrico, pero al mirar hacia abajo, noté que no había piso y que estaba suspendido en el aire, asido de la nada; debajo de mis pies sólo observé un profundo abismo plagado de legiones de demonios que se movían como alfileres en medio de la oscuridad, casi irremediablemente, la ley de la gravedad indicaba que iba a caer en aquel sórdido lugar, y una voz lo confirmó: “¡César, si tú caes, cualquiera de los demonios que has visto te tomará y te llevará a un lugar más profundo en el que quedarás hasta que seas juzgado!” (énfasis nuestro) (1)
Nos detenemos por un momento aquí, para analizar esta experiencia que nos narra Castellanos que dice que él tuvo – dicho sea de paso, el autor en cuestión en ese mismo libro, y en prácticamente todos los demás que ha escrito hasta ahora, constantemente relata decenas de experiencias similares, inauditas para cualquier cristiano “de a pie”; ¡a todas luces, él es un caso especial e irrepetible!
Castellanos asegura que era creyente por algunos años cuando le ocurrió esa experiencia de arriba. La pregunta es obvia; si era nacido de nuevo, ¿Cómo podía esa voz – que no determina de quién provenía – amenazarle de que iba a ir al infierno, esperando a ser juzgado, como le ocurre a todo impío impenitente? Eso no puede ser. La Biblia es muy clara:
“Ahora pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús” (Romanos 8: 1)
Pero sigue escribiendo Castellanos a renglón seguido:
“Al instante clamé al Señor, diciendo: “¡Jesús, yo he creído en ti, te ruego que me ayudes!”. Sentí que una fuerza superior me tomó de los brazos y me levantó rápidamente, al tiempo que otra voz como de trueno, decía: “Todavía no es hora”. Caí nuevamente, y regresé al cuerpo” (énfasis nuestro) (2)
Así pues, Castellanos, después de pedir ayuda al Señor, dice que oyó una voz que dijo: “Todavía no es hora”, ¿Qué significa eso? ¿Significa que no era aún el momento pero que llegará el día en que las palabras de la voz anterior se cumplirán? Si Castellanos fuera un impío de seguro que sí. Quizás y después de todo, esa experiencia suya fue real. Desde luego nos deja perplejos el hecho de que dice que “regresó a su cuerpo”, notando que previamente salió de él. Eso lo hace Castellanos constantemente, y a eso se le llama “proyección astral”, o “bilocación”, y es obra de demonios – de hecho es lo primero que aprenden los brujos y los satanistas.
Una narración similar en cuanto a él saliendo del cuerpo, nos la da el visionario autor en su libro, “Liderazgo de Éxito a través de los 12”, en la página 115.
¡Hermanos, prestemos atención a lo que la palabra de Dios nos enseña, y dejemos de ser ingenuos!:
“Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo” (1 Juan 4: 1)
La verdadera manera de probar los espíritus, es con la Biblia en la mano, en la luz que nos da el Espíritu Santo. ¡Hagámoslo!
Infiltrándose con un “espíritu diferente”
La llamada visión del G12 y sus católicos encuentros, son un agente muy importante de infiltración en la iglesia evangélica desde unos años a esta parte, actuando a modo de caballo de Troya.
Entre otros disparates, uno que se destacó fue la pretensión que tienen muchos de los adherentes al G12 de tener un “espíritu diferente” al del resto de los creyentes que no están en la visión, cuando la Biblia nos exhorta a guardar la unidad del Espíritu (Efesios 4: 3). Si tienen – y aun presumen tener – un “espíritu diferente”, entonces ya no participan de la bíblica unidad del Espíritu, consecuentemente esto es una declaración formal de división en la Iglesia. Obviamente, jamás podrá provenir esto de Dios.
Otra de las calamidades que se destacaron, en este caso también, llana falsedad teológica, fue la expuesta por el mismo César Castellanos en su artículo “Restaurando el altar de Dios en el corazón” (3), que a continuación les narro:
“Jesús ha pastoreado toda la iglesia a través de los doce apóstoles. Este es el tiempo para que usted conforme sus doce, Dios no lo ha llamado a ser una piedra suelta en Su iglesia, Él desea que usted forme parte de un grupo de doce, y que a la vez, conforme su propio grupo de doce...” (énfasis nuestro)
O bien Castellanos es un completo desconocedor de la Palabra, o bien – siendo esto último lo más probable – sabe demasiado bien lo que hace, y por tanto el asunto es claramente intencionado.
Todo creyente recién convertido, que haya leído una sola vez el Nuevo Testamento, sabe que los doce discípulos de Cristo, que a priori sólo fueron once, jamás formaron ningún gobierno de Doce o G12, ya que ninguno de ellos tuvo “sus doce”. Jamás hubieran osado usurpar el lugar de Jesús, que es el Señor y único que goza de la prerrogativa de tener doce bajo Su liderazgo, lo cual implica un importante principio Teocrático, sólo se adjudica al Señor Jesucristo. Si la Iglesia estuviera estructurada en base a un gobierno humano de doce, sería necesariamente una estructura piramidal, sobre cuyo vértice superior estaría un hombre, y no el Señor Jesús. El Señor jamás quiso que esto llegara a ser, ni nada parecido:
“Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo” (Mateo 20: 25-27)
Ese mismo recién convertido que mencione, después de leer una sola vez el Nuevo Testamento, sabría que es absolutamente impropio asegurar que “Jesús ha pastoreado toda la iglesia a través de los doce apóstoles”, cuando – entre otras razones - la mayoría testimonial neotestamentaria, nos habla de la importantísima labor, digamos, del apóstol Pablo, por quien tenemos mayormente la doctrina apostólica para la vida eclesial e individual. Si no fuera por el amado Pablo, no sabríamos como conducirnos como cristianos; y todos saben – supongo que también Castellanos – que el apóstol Pablo, jamás fue de los doce de Cristo.
La época actual se está caracterizando también por el surgimiento y levantamiento de los llamados “ungidos” (o cristos) que dicen venir en el nombre de Cristo, y que enseñan falsa doctrina, así como su aborrecimiento maldiciente hacia los que amamos la sana doctrina, exponiéndolos ante todos. Esto no nos tiene que extrañar, porque ya fue predicho por el Señor Jesús:
(Mateo 24: 4, 5; 10-13)
La obsesión por crecer numéricamente – de “ganar” almas – hace que muchos ministros se enreden en las prácticas del G12 y sus muy secretos “Encuentros”, sin medir previamente las consecuencias de esa decisión. No dudamos de la buena intención de muchos de ellos, pero la buena intención no es suficiente; se puede llegar a estar ¡sinceramente equivocado! Es imprescindible analizar frente a la Biblia lo que en realidad es el G12, antes de tomar esa peligrosa decisión.
Contamos con el testimonio del presbítero Pentecostal de Texas, Plácido Garza, acerca de un “encuentro” al cual asistió y donde trajeron un corazón de carne y los presentes fueron apuñalando una y otra vez, uno tras otro, argumentando de que “así se debe matar el pecado”, también la hermana Anna Ramos me comentó que en Baja California (México), en una iglesia en concreto, realizaron la misma práctica. Degollaron una oveja sobre el púlpito, le sacaron el corazón, y le fueron clavando un cuchillo en él vez tras vez, argumentando lo mismo. La hermana Ramos conoce personalmente a esas personas que hicieron éste, a todas luces, acto de brujería.
Secretismo antibiblico
En los Encuentros G12, los participantes tienen que hacer la solemne promesa de que no pueden revelar a nadie qué es lo que se hace en ellos, y qué es lo que han hecho. Deben realizar un voto de silencio que confronta severamente con lo que la Biblia nos enseña. Por ello decimos que contrasta el secretismo de los Encuentros, con las mismas palabras del Señor Jesús.
“El sumo sacerdote preguntó a Jesús acerca de sus discípulos y de su doctrina. Jesús le respondió: Yo públicamente he hablado al mundo; siempre he enseñado en la sinagoga y en el templo, donde se reúnen todos los judíos, y nada he hablado en oculto” (Juan 18: 20)
Es imposible de que el G12 sea evangélico. Por que tambien según se desprende de las propias palabras de César Castellanos, la salvación según él, se recibe a lo largo de un proceso; contrariamente a la fe evangélica que enseña que al recibir a Jesucristo el individuo, automáticamente es salvo.
César Castellanos escribe así en su libro “Liderazgo de éxito a través de los doce”:
“…El Señor colocó en nuestro corazón el sentir de los Encuentros, retiros espirituales de tres días en los que cada creyente reafirma su fe y obtiene un nuevo nacimiento” (4)
Vea usted la evidente contradicción que hay en dicha afirmación, que casi pasa desapercibida si uno sólo lee de pasada, sin prestar la suficiente atención. ¿Cómo se puede ser creyente, y por tanto, salvo, y a la vez tener la necesidad de obtener un nuevo nacimiento, y además, en el “Encuentro G12”?
Vemos que la intencionalidad preclara de los “Encuentros” del G12, es llevar a los mismos creyentes, haciéndoles creer que no lo son y que necesitan convertirse de veras, cuando, insistimos, ¡ya son creyentes!
Definitivamente, el G12 no es evangélico; es otra cosa.
De una manera casi imperceptible a primera vista, Castellanos da más valor a lo que serían supuestamente los beneficios espirituales que se reciben en los “Encuentros”, que al propio aceptar a Jesús. Escuche con atención lo que él mismo escribe en su libro “Liderazgo efectivo a través de los doce”, página 250:
“El gran problema de muchas denominaciones es que se han llenado de conceptos teológicos y han buscado argumentos bíblicos para convencer a la gente de que no es necesario pasar por liberación, haciéndoles creer que basta con aceptar a Jesús; ante lo cual surgen los siguientes interrogantes: ¿de qué manera se hizo la confesión de fe? ¿Fue una conversión genuina? ¿Se experimentó un verdadero arrepentimiento? (énfasis nuestro) (5)
¿Qué tendrá que ver la salvación, que en definitiva es por recibir a Jesús y que por lo tanto, siempre es por gracia por medio de la fe (Ef. 2: 8), con la ministración de liberación de espíritus inmundos?
¿Es que los demonios pueden de alguna manera impedir la salvación del que se acerca con fe y confianza a Cristo?
¿Es que los demonios “rebajan” la calidad de salvación del verdadero creyente?
Todo ello no son sino argumentos caóticos para validar la razón de sus católicos “Encuentros”.
El concepto de salvación de Castellanos, pasa por la obligación de la liberación y de la llamada sanidad interior, y ambas cosas, dice, se obtienen en sus “Encuentros”. Este es un concepto neo romanista de fe más obras para así conseguir la salvación. Es una atadura y obligación de acudir a esos Encuentros.
Para Castellanos – obviamente siguiendo los dictámenes de la cúpula del Opus Dei y similares – el sólo recibir con fe a Jesús en la vida de uno no es bastante para ser suficientemente salvo, sino que es menester todo un ritual de “ministración” que se realiza ineludiblemente en sus “Encuentros”.
Jamás la ministración de liberación será requisito indispensable en modo alguno para creer que la salvación se pueda producir, y el creyente persevere en la misma.
Es todo lo contrario en todo caso, la verdadera ministración de liberación será efectiva, como consecuencia directa de la salvación de la persona, acto este de gracia divina por medio de Cristo, nuestro Salvador y Señor, y que se recibe por la fe (Efesios 2: 8) Pero a renglón seguido prosigue diciendo Castellanos:
“Muchos no han sido libres de sus ataduras porque su conversión fue superficial y no han abandonado sus hábitos pecaminosos, son personas que nunca se han quebrantado ni doblegado ante el Señor. Es en la ministración donde somos confrontados cara a cara con el pecado hasta que llega el quebrantamiento que es señal de arrepentimiento genuino” (énfasis nuestro) (6)
Es extraña y confusa la teología de Castellanos, y sus declaraciones requieren de un minucioso análisis. En primer lugar, no existe una conversión “superficial”. O uno es convertido, o no lo es. No se puede estar un “poco” convertido, o un “mucho” convertido. Esto es un total absurdo. Dice la Palabra:
“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5: 17)
O uno está en Cristo, o no lo está, y si lo está, entonces es una “nueva criatura” como enseña la Palabra.
Si hay personas que “nunca se han quebrantado ni doblegado ante el Señor”, como expresa Castellanos, es que no son verdaderos cristianos, y por mucha ministración que se les de, jamás servirá de nada. Por otra parte, el arrepentimiento de la persona lo produce el Espíritu Santo y no la ministración, menos todavía la de los jesuitas “Encuentros”.
Definitivamente el G12 no es evangélico, desde el momento en que se supedita o condiciona la salvación de la persona a la presunta ministración o no de liberación y presunta sanidad interior, y todas estas en el G12, se imparten en los jesuitas “Encuentros”.
Por lo tanto reiteramos; según Castellanos, no es suficiente con haber recibido a Jesús para ser auténticamente salvo, sino que uno “va siendo salvo” conforme va asistiendo a los “Encuentros”, recibiendo allí su “ministración”, y el creyente de la “Visión del G12” se transforma, lo piense o no, en un asiduo esclavo dependiente de esos “Encuentros”, los cuales además no son gratis ni mucho menos, constituyendo una fuente de ingresos fraudulentos para los organizadores de los mismos en muchos lugares.
Al respecto de esto último tenemos el fiel testimonio del Pastor Marcos Andrés Nehoda, de Argentina, el cual participó en uno de esos “encuentros”:
“Finaliza el pacto de silencio, ahora podemos hablar, conversar. Recibimos una sorpresa: la correspondencia de nuestra familia y de nuestra congregación y amistades, preparada de antemano. Se viene el regreso al salón de la iglesia anfitriona, la que recibió el dinero de cada uno de los participantes que, descontando los costos, les deja una ganancia del 60% de lo abonado”.
En Levítico 10:1, se nos habla de que Nadab y Abiú, hijos de Aarón, “tomaron cada uno su incensario, y pusieron en ellos fuego, sobre el cual pusieron incienso, y ofrecieron delante de Jehová fuego extraño, que él nunca les mandó” Hoy en día de igual manera, muchos ofrecen fuego extraño, en vez de fuego santo, que implica la presencia del bendito Espíritu Santo, y confunden al pueblo de Dios con ese fuego extraño, el cual aparenta ser de Dios, pero no lo es, aunque se ofrece o se ministra con él en el nombre de Jesús.
La temática de los “Encuentros” y su espíritu, pretende ser fuego santo, pero no es más que fuego extraño.
“…que Satanás no saque ventaja alguna sobre nosotros, pues no ignoramos sus maquinaciones” (2 Corintios 2: 11).
La apostasía pretende que la máxima cantidad de cristianos se quede en tierra cuando el Señor regrese a por los suyos, y perderlos para siempre, y esta apostasía está predicha en la Palabra de Dios para el final de los tiempos (2 Tesalonicenses 2: 3).
Cuando hablamos de apostasía, nos parece algo como muy lejano, algo digno de todos aquellos malvados que abiertamente y de palabra niegan a Jesucristo, diciendo que jamás existió o que era un farsante, o algo por el estilo.
No obstante, la Biblia no enseña eso exactamente. Cuando bíblicamente estamos hablando de apostasía, no es necesario irnos al extremo citado.
El Pastor Hiram Almirudis, en su apreciado artículo “Diecisiete señales de la gran apostasía de los últimos días”, escribe lo siguiente al respecto de ese tipo de apostasía silenciosa:
“Etimológicamente, apostasía entre los antiguos griegos quería decir: “Salirse del camino, continuar caminando paralelamente al camino real pensando que se transita por él, pero arribando a un destino distinto.” (7)
Muchos transitan por un camino religioso, se divierten en él, se sienten realizados, son entretenidos con repertorios carentes de sentido y contenido bíblico, asisten a iglesias donde los pastores tienen la diabólica habilidad de hacer que todos se sientan bien con sus bufonadas. Pero, no transitan por el camino real que es Cristo, sino por el paralelo que les lleva a un destino de condenación.
Por supuesto que la apostasía como tal no ocurre de un día para otro; es un proceso que requiere su tiempo. Pero poco a poco se van deslizando sin darse plena cuenta, y el engaño va tomando lugar en sus vidas, y con él, un cambio de espíritu.
La dependencia del Espíritu Santo poco a poco va siendo cada vez menor para estas queridas personas, al tiempo que van dependiendo cada vez más de otro espíritu.
2 Corintios 11:4
“Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis”
Es terrible lo que está ocurriendo hoy en día. Una inmensa multitud de cristianos bien intencionados, pero con la guardia baja, avanzan por la ruta del error, sin percatarse del gravísimo peligro que corren, porque siguen a hombres que les extravían.
El mensaje que siempre he dejado a todos mis oyentes, ha sido el de la responsabilidad de investigar en el más puro estilo bereano, y buscar la verdad en la Palabra. Debido a los tiempos tan sumamente peligrosos que estamos atravesando, nos es menester cerciorarnos de qué realmente creemos, y de si se ajusta o no a la verdad de la Escritura, y eso es responsabilidad de todos. Como escribe Dave Hunt en su libro “Más allá de la seducción”:
“La fe es una cuestión individual, y no han de ser los pastores, evangelistas o teólogos los únicos “defensores de la fe”; esta es la solemne responsabilidad de cada creyente” (8)
QUE DIOS TE SIGA BENDICIENDO

© Miguel Rosell Carrillo, pastor de Centro Rey, Madrid, España
Noviembre 2007
Citas:
César Castellanos, en su libro “Sueña y ganarás el mundo”, páginas 30, 31
Ibidem, página 31.
César Castellanos, en su artículo “Restaurando el altar de Dios en el corazón” (http://www.visiong12.com)
César Castellanos, en su libro “Liderazgo de éxito a través de los doce”, página 389.
Ibidem, pág. 250.
Ibidem
Pastor Hiram Almirudis, en su artículo “Diecisiete señales de la gran apostasía de los últimos días”
Dave Hunt en su libro “Más allá de la seducción”, página 46.